

¿El Alzheimer y el Parkinson se desencadenan por la deficiencia de colesterol y la desnutrición?
La enfermedad de Alzheimer y la de Parkinson son tragedias modernas. Enfermedades que eran raras o casi inexistentes hace apenas un siglo han experimentado hoy una prevalencia explosiva. En las sociedades que aún consumen la dieta a la que los humanos estamos adaptados evolutivamente (abundante en grasas y proteínas animales), estas enfermedades son casi inexistentes.
Entonces, ¿por qué en Occidente sufrimos una epidemia de neurodegeneración?
La respuesta es posiblemente sencilla: hemos eliminado nutrientes vitales, especialmente el colesterol, y los hemos reemplazado con una ingesta antinatural y destructivamente alta de carbohidratos, y hemos reemplazado las grasas animales naturales con aceites vegetales extraídos químicamente, con una composición completamente diferente a la que el cuerpo está y debería estar hecho.
Alzheimer y Parkinson: catástrofe metabólica en el cerebro
Tanto el Alzheimer como el Parkinson se caracterizan por la muerte de células nerviosas, deterioro del metabolismo energético y resistencia a la insulina en el cerebro. La mayoría de las personas desconocen que al Alzheimer a menudo se le denomina "diabetes tipo 3" porque comparte muchos de los mismos mecanismos dañinos que la diabetes clásica: un abuso de carbohidratos durante toda la vida que genera resistencia crónica a la insulina y deficiencia energética.
Pero lo que es aún peor es que nuestro cerebro depende totalmente del colesterol, y la búsqueda moderna de niveles más bajos de colesterol ha creado una población con cerebros debilitados. Las autoridades nos dicen que debemos bajar el colesterol para “proteger el corazón”, mientras que la realidad es que el colesterol bajo está directamente relacionado con el deterioro cognitivo, la depresión, la demencia y el aumento de la mortalidad.
El colesterol es tan crucial para el cerebro que éste lo produce en el momento. ¿Sabías? ¿Por qué el cerebro se le ocurriría algo así si fuera estúpido? ¿No es el cerebro, por el contrario, conocido por ser inteligente, como... dr. Georgia Ede Qué dicho tan gracioso.
Colesterol: el nutriente cerebral que hemos eliminado
El cerebro es el órgano con mayor contenido de colesterol del cuerpo. Nuestras células nerviosas necesitan colesterol para funcionar, crear nuevas conexiones y reparar daños. Los estudios han demostrado que los pacientes con Alzheimer tienen niveles de colesterol más bajos en el cerebro y que la deficiencia de colesterol es una de las principales causas de la enfermedad. Sin embargo, durante décadas, los gobiernos han estado promoviendo el uso de estatinas para reducir el colesterol, que paradójicamente aumentan el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
El famoso El estudio de Framingham Encontraron un vínculo directo entre niveles bajos de colesterol y una función cognitiva más deficiente. Aquellos que tenían lo que las autoridades llaman el nivel deseado de colesterol (<5,2 mmol/L) obtuvieron Tienen peor memoria, concentración y pensamiento abstracto que aquellos con colesterol más alto.
Los que tenían niveles de colesterol superiores a 6,25 mmol/L obtuvieron mejores resultados. Así que no es el cerebro rico en grasa el que se deteriora porque comemos demasiada grasa, sino que se deteriora porque hemos eliminado la grasa.
Desnutrición y consecuencias catastróficas para la salud
La dieta recomendada hoy en día, rica en cereales, fibra, aceites vegetales y carnes magras, es una receta para la degeneración. Cuando eliminamos fuentes naturales de grasa como la carne de res, la mantequilla, el sebo, los huevos y el pescado azul, también eliminamos los ácidos grasos esenciales, el colesterol y las vitaminas liposolubles. Al mismo tiempo, nos llenamos de azúcar, almidón y aceites vegetales, que causan resistencia a la insulina, inflamación crónica y daños a las células cerebrales.
El solo hecho de que los ácidos grasos esenciales de cadena larga como DHA, DPA, EPA y AA no existan en absoluto en el reino vegetal demuestra que DEBEMOS consumir carne, mariscos y grasas para mantener la salud mental, fisiológica y neurológica.
Alzheimer: ¿consecuencia de una dieta libre de grasas?
El Alzheimer no es sólo una enfermedad de personas mayores. Estamos viendo cada vez más casos en personas más jóvenes y está estrechamente relacionado con la diabetes y los trastornos metabólicos. ¿Por qué? Porque el cerebro necesita grasas y cetonas para funcionar, pero le hemos dado azúcar y aceites vegetales.
Varios estudios muestran que las personas con mayor ingesta de grasa animal y colesterol tienen un menor riesgo de padecer Alzheimer. Un estudio de Chicago mostró que aquellos que comían pescado graso al menos una vez a la semana tenían un riesgo 60% menor de padecer Alzheimer. Esto tiene mucho sentido: nuestros cerebros necesitan omega-3, grasas saturadas y colesterol para funcionar.
En otro estudio en ratones con enfermedad similar al Alzheimer, una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos redujo la acumulación de proteínas beta amiloide, la sustancia que caracteriza al Alzheimer. Pero esto no es sorprendente. Cada célula de nuestro cuerpo está diseñada para quemar grasa como energía primaria, no azúcar.
Parkinson: ¿también una enfermedad por deficiencia de colesterol?
El Parkinson afecta a las neuronas productoras de dopamina y, al igual que ocurre con el Alzheimer, los pacientes suelen sufrir trastornos metabólicos graves. El colesterol bajo también está relacionado con un mayor riesgo de padecer Parkinson, especialmente en las mujeres.
Un gran estudio realizado en los Países Bajos descubrió que las personas con colesterol inferior a 6,1 mmol/L tenían el mayor riesgo de padecer Parkinson, mientras que aquellos con niveles de colesterol más altos tenían un riesgo drásticamente menor.
Se ha demostrado que las cetonas, que se producen en una dieta carnívora, protegen las células nerviosas en el Parkinson e incluso pueden contribuir a la regeneración de áreas dañadas del cerebro. Si bien la medicina moderna continúa tratando el Parkinson con medicamentos para aliviar los síntomas, hay evidencia muy clara, junto con una buena dosis de lógica, de que una dieta rica en grasas es clave para proteger el cerebro graso.
Tratamiento: Carne y grasa, no pastillas
La solución es sencilla: come lo que tu cerebro está diseñado para comer. Una dieta carnívora, o una dieta baja en carbohidratos, con un alto consumo de grasa animal y colesterol, puede:
- Aporte de ácidos grasos esenciales como DHA, DPA, EPA y AA (Ácidos grasos de cadena larga que se encuentran exclusivamente en el reino animal.), que son literalmente vitales para el funcionamiento del cerebro.
- Produce suficiente colesterol necesario, mediante un acceso abundante a grasas esenciales y cetonas Nuestro propio cerebro crea el colesterol cerebral vital a través del acetil-CoA.
- Proteger contra la resistencia a la insulina y restaurar el metabolismo energético del cerebro, con nueva nutrición para las células cerebrales a través de cetonas, así como la reversión de la "diabetes cerebral", una inanición por haber perdido la capacidad de utilizar la glucosa como energía.
- Reducir la inflamación en el cerebro, que es una fuerza impulsora detrás de la neurodegeneración y la degeneración general.
- Estabilizar el azúcar en sangre, para que el cerebro nunca más se envenene por las altas montañas repetidas, y el posterior agotamiento por los profundos valles, en el azúcar en la sangre, varias veces al día.
Estamos viendo una cantidad cada vez mayor de investigaciones que apuntan a una dieta basada en productos animales como la única solución eficaz para estas enfermedades.
Las investigaciones de la década de 1990 mostraron que las dietas cetogénicas podrían tratar varias enfermedades cerebrales raras, y estudios más recientes sugieren que pueden proteger tanto contra el Alzheimer como contra el Parkinson.
Las cetonas no sólo parecen... beskytte el cerebro, pero también puede contribuir a restaurar células nerviosas dañadas.
El cerebro necesita carne, no carbohidratos.
Los humanos no estamos diseñados para comer fibra, cereales y aceites vegetales. Nuestros cerebros evolucionaron con una dieta rica en carne, grasa y colesterol. El Alzheimer y el Parkinson probablemente no sean enfermedades inevitables; son, como todas nuestras... moderno enfermedades, resultado de una dieta deficiente y de malos consejos dietéticos a lo largo de 50 y 100 años.
Así que la próxima vez que alguien te diga que necesitas reducir tu colesterol y comer menos grasas, cuéntale lo que acabas de aprender. Nuestros cerebros se mueren de hambre, y vemos cómo el animal humano se marchita por dentro y se engrosa por fuera, día tras día.
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Foto: Licencia de Shutterstock
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